MUSICA EN EL DESVAN RADIO

lunes, 9 de diciembre de 2013

LOS MEJORES ALBUMES DEL ROCK ESPAÑOL

¡ LOS MEJORES DISCOS DE LA HISTORIA DE LA MÚSICA Y SUS PROTAGONISTAS !

'Enemigos de lo ajeno', El Último de la Fila (1986)




Avalado por la crítica local –que había mostrado su apoyo cuando todavía movían maquetas– y esperanzado con la buena recepción dispensada aCuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana (1985), su espléndido debut, el dúo abandona otras ocupaciones –Portet conducía una furgo– y se atrinchera en un antiguo taller de torneros que el padre de García había ayudado a adecentar. "Quimi y yo estábamos locos por hacer canciones", reconoce García, "nos pasábamos el día metidos en el local, con dos guitarras, una grabadora, tres teclados y una caja de ritmos. Llevábamos una vida disoluta, en el sentido de creación artística: entrábamos, salíamos, nos íbamos de fiesta, volvíamos a las tres de la mañana y grabábamos, dormíamos un rato…era una ilusión absoluta por hacer canciones y creo que eso queda patente en el disco". Portet parece estar de acuerdo, aunque añade un importante matiz: "La magia está en nuestra alegría. Y también en que fue el primer disco que hicimos sin trabajar en nada más. Fue laprimera vez que nos comportamos en un estudio como si fuéramos profesionales y ahí reside parte de la magia, en darte cuenta de que lo que estás haciendo es tu único oficio".
Grabado con poco dinero –García recuerda que comían "en un bar de menús de al lado del estudio" y sólo se podían permitir "bocadillos y cañas de cerveza"– y regado con vino del Penedés –Quimi desvela que "PDI también tenía negocios relacionados con el vino y nos había regalado por navidad unas cajas de cava y de vino blanco muy bueno que bebimos mientras componíamos"–,Enemigos de lo ajeno empezó a allanar el camino del grupo hacia lo masivo. Lógico, porque sus canciones no tienen rival y capturan el instante en que las fuerzas creativas de ambos –más excéntrica en Quimi; más convencional la de Manolo– alcanzan un equilibrio casi perfecto. Su sonido mate termina revelándose como parte fundamental de un hechizo que todavía perdura, porque las versiones originales son mejores que las incluidas en Nuevas Mezclas (1987), disco en el que regrabaron canciones de sus dos primeros lanzamientos. Portet tiene claro que no hubieran hecho "un disco mejor por tener más medios" y García está convencido de que "hasta la producción es acertada; no me imagino estas canciones sobreproducidas, está bien así porque nosotros éramos así en ese momento".
Urgente y arrebatado, Enemigos de lo ajeno brilla incluso con la luz apagada. Canciones comoAviones plateados o No me acostumbro arrastran cargas emocionales que Portet aligera ahora con ayuda de la distancia. "La época de mayor actividad sentimental de los seres humanos, sobre todo de los machos, trae muchos desengaños. Recuerdo aquello con cierta ironía, la gran cantidad de energía que se saca de los fracasos sentimentales. Pero eso está en toda la música popular. Muchas veces, esa tristeza es superficial. Me gustaba utilizar esos sentimientos para hacer canciones, aunque no quiere decir que estuviera especialmente triste". Cierto. La euforia que trasmite Insurrección es el mejor ejemplo de ello. Y viene a demostrar que lo sublime no siempre surge tras un trabajo sesudo. "Surgió en el último momento, el último día de grabación", asegura García. "Sólo teníamos 9 canciones, nos faltaba una. Quimi había sacado un riff de guitarra y, a partir de él, la compusimos. Hice la letra en un par de horas y la grabamos in extremis, porque el tiempo de estudio se agotaba esa misma mañana". Preguntado por su canción estandarte, Portet prefiere ir de lo particular a lo general: "La música tiene una parte lúdica que hay que respetar y cuidar mucho. Se puede ser un gran intelectual y escribir letras muy buenas, pero la música popular nace de una pulsión lúdica, los acordes y las notas se unen entre sí por la búsqueda del placer puro". El Último de la Fila exploró esa veta a pecho descubierto yEnemigos de lo ajeno prueba que su expedición fue todo un éxito. Después llenó estadios, vendió cientos de miles de discos y tuvo que asumir que la inspiración es un invitado que dicta sus propias normas de protocolo.


miércoles, 4 de diciembre de 2013

LAS MEJORES CANCIONES DE TODOS LOS TIEMPOS

¡ LOS MEJORES DISCOS DE LA HISTORIA DE LA MÚSICA Y SUS PROTAGONISTAS !

BOB DYLAN-Like A Rolling Stone 


"La escribí. no fallé. salió del tirón”, dijo Bob Dylan de su mejor canción poco después de componerla y grabarla en junio de 1965. No hay mejor descripción de Like a rolling stone, de su diseño y ejecución revolucionarios, ni del joven que, con 24 años, la creó.
Al Kooper, que tocó el organo en la sesión, lo recuerda así: “No había nada escrito, era todo de oído. Y fue completamente desorganizado, completamente punk. Simplemente salió así”.
Hasta el día de hoy, lo más impresionante de Like a rolling stone es la enorme cantidad de precedentes que sentó: la carga emocional de su voz (“Ho-o-o-ow does it fe-e-e-el?”); la descarga apocalíptica del órgano, medio garagero, medio gospel de Kooper; las afiladísimas espirales de la guitarra de Mike Bloomfield, y los desafiantes seis minutos de duración del máster del 16 de junio. Ninguna otra canción pop desafió y transformó tan profundamente las leyes comerciales y las convenciones artísticas.
Durante su gira británica de mayo de 1965, inmortalizada en el documental de D.A. PennebakerDon’t look back, Dylan empezó a escribir un texto en verso largo (de veinte páginas, según una fuente; de seis, según otra) que era, a decir de él, “una pieza rítmica a vueltas con mi odio constante”. De regreso a Woodstock, en Nueva York, Dylan purgó la retahíla hasta reducirla a ese estribillo amenazante (“How does it feel?/ To be without a home,/ Like a complete unknown/ Like a rolling stone [Qué se siente/ sin hogar,/ como un completo desconocido/ como un canto rodado]”) y cuatro tensas estrofas repletas de metáforas cortantes. “Las rimas de los dos primeros versos (“Once upon a time/ You dressed so fine,/ You threw the bums a dime,/ In your prime... [Hubo un tiempo/ en el que vestías bien,/ dabas monedas a los mendigos, /en tu mejor momento]”) me dejaron casi fuera de juego”, confesó Dylan a ROLLING STONE en 1988.
Los inicios de Like a rolling stone pueden verse en un par de momentos de Don’t look back. En el primero, el amigo de Dylan Bob Neuwirth le pide que cante una estrofa de Lost highway, de Hank Williams, que empieza: “I’m a rolling stone, I’m alone and lost/ For a life of sin I’ve paid the cost [“Soy un canto rodado, estoy solo y perdido/ He pagado el precio de una vida de pecado]”. Más tarde, Dylan se sienta al piano e interpreta un conjunto de acordes que luego se convertiría en la base melódica de Like a rolling stone, conectándola así con la arquitectura fundamental del rock & roll. Después, Dylan identificaría esa progresión como un préstamo de La Bamba, de Ritchie Valens.
Dylan se obsesionó con esa progresión. Antes de ir a los estudios neoyorquinos de Columbia a grabarla, convocó a Bloomfield –el guitarrista de la Paul Butterfield Blues Band– en Woodstock para que se aprendiera la canción. “Me dijo: ‘No quiero que toques ninguna de esa porquería al estilo de B.B. King, nada de puto blues”, recordaba Bloomfield (que murió en 1981). “Quiero que toques otra cosa”. Dylan les dijo luego más o menos lo mismo al resto de los músicos de estudio, entre los que estaban el pianista Paul Griffin, el bajista Russ Savakus y el batería Bobby Gregg. “Si no querían tocarla así, entonces no podían tocarla”.
De la misma forma que Dylan transformó las barreras y las formas del folk a su voluntad, también modificó la música popular con el contenido y la ambición de Like a rolling stone. Y con su electrizante interpretación vocal, la mejor de todas las que ha grabado, Dylan demostró que todo lo que hacía era y siempre sería rock & roll. “Like a rolling stone es la mejor canción que he escrito”, dijo simplemente a finales de 1965. Sigue siéndolo.


lunes, 2 de diciembre de 2013

LOS 500 MEJORES ALBUMES DE LA HISTORIA (ROLLING STONE)

¡ LOS MEJORES DISCOS DE LA HISTORIA DE LA MÚSICA Y SUS PROTAGONISTAS !

3. The Beatles - 'Revolver' (Capitol, 1966)



No veo muchas diferencias entre Revolver yRubber Soul”, dijo George Harrison una vez. “Para mí, podrían ser dos volúmenes de una misma obra”. Revolver profundiza en los aspectos más arriesgados de su predecesor (la introspección, la psicodelia naciente, la fascinación con las posibilidades que ofrecía el estudio) y conforma la manifestación dramática de una generación. El álbum, que se editó en agosto de 1966, dejó claro como el agua que el fenómeno  que ahora llamamos “los sesenta” estaba empezando de lleno –y que era irreversible. Parte del impulso revolucionario era visual. Klaus Voorman, uno de los amigos artistas de la época de Hamburgo de los Beatles, diseñó un impresionante foto-collage para la portada de Revolver; fue un paso crucial en el camino hacia el diseño aún más colorista de Sgt. Pepper’s, que vendría menos de un año más tarde.
Y luego está la música. El corte más innovador del disco es Tomorrow Never Knows, de Lennon. En su intento de trasladar un viaje de LSD a una canción de tres minutos, Lennon grabó su voz para que sonara como “el Dalai Lama cantando desde la cima de la montaña más alta”. Los efectos sonoros se completaban con loops [melodías que se repiten], una guitarra sonando al revés y una tamboura [instrumento indio de percusión]. La canción tuvo una influencia enorme. Por su parte, en Eleanor Rigby y For No One, McCartney demostró que había desarrollado una forma de componer canciones de una madurez impresionante. Y Harrison, con TaxmanI Want to Tell You y Love You To, amenazó el dominio de Lennon y McCartney como compositores principales del grupo.
Revolver demostró que, a partir de ese momento, en la música popular, era posible hacer cualquier cosa, tratar cualquier tema, desarrollar cualquier idea musical. Y, además, los Beatles iban a hacerlo.